Tu Biblia dice: «La angustia abate el corazón del hombre, pero una palabra amable lo alegra» (Proverbios 12: 25).
GIARA, qué bien ordenaste tu juguetes, te felicito —dijo la mamá.
—Gracias por decírmelo, me haces sentir muy feliz
-comentó Giara.
—Es muy fácil alegrar a los demás. Con unas cuantas palabras amables podremos alegrarles el día, pero a veces estamos tan ocupados en nuestras cosas que olvidamos decirlas. Por eso te felicité, me parece que debo reconocer tu buen trabajo y así, además de sentirte contenta, te anima a comprometerte a hacerlo bien otra vez, ¿no te parece?
-Sí, porque me gusta que me digas palabras amables –respondió Giara-, yo también quiero ser amable con las personas y hacer que se sientan felices.
—Me parece muy buena tu ¡dea —dijo la mamá—, creo que todos debemos proponernos decir palabras amables a los demás y empezar con los miembros de nuestra propia familia.
Pide a Jesús que te ayude a decir palabras amables a todas las personas con quienes te relaciones.
Materiales: Cartulina, tijeras y plumones.
Actividad: Ayude a su niño(a) a hacer un separador de libros con la frase «Soy amable». Que la decore como le guste.
Sé amable con todas las personas.








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