Tu Biblia dice: «Mi corazón se alegra en el Señor, en él radica mi poder» (1 Samuel 2: 1).
-HOY ESTUDIAREMOS LA HISTORIA DE LA MAMÁ DE SAMUEL, ¿recuerdan cómo se llamaba? -preguntó el papá.
-Me parece que se llamaba Ana… -respondió Giara.
—Así es, qué buena memoria. Era una buena mujer que amaba al Señor, pero estaba muy triste porque no tenía hijos. Fue al templo, oró y prometió al Señor que si le daba un bebé, se lo dedicaría.
—¡Por eso Samuel vivía en el templo! -comentó Rafa.
—Sí, pero no te adelantes -dijo el papá-. Ana se fue del templo con la bendición del sacerdote Elí. Pasó el tiempo y nació Samuel.
Ella lo quería mucho y sabía que en cuanto creciera debía llevarlo al templo para que sirviera al Señor. Cuando Samuel tuvo edad suficiente, Ana fue al templo y dejó a su hijo con el sacerdote. Ella reconoció que el Señor había contestado su oración y ahora cumplía con lo que había prometido.
Jesús contesta tus oraciones, así como respondió la oración de Ana. Dale las gracias.
Actividad: Ayude a su niño(a) a recordar una oración de la que haya obtenido respuesta.
Gracias a Jesús, pues responde tus oraciones.








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