Tu Biblia dice: «Allí le llevaron un sordo tartamudo, y le suplicaron que pusiera sus manos sobre él» (Marcos 7: 32).
-PAPÁ, el abuelo de mi amigo Luis está muy agradecido porque ya puede escuchar con su nuevo aparato -dijo Giara.
—¡Qué bueno! Me hace recordar la historia de un hombre que era sordo y tartamudo. Sus amigos le suplicaron a Jesús que lo sanara. Él apartó al hombre de la multitud, tocó su lengua y puso sus dedos en sus oídos. Mirando al cielo dijo: «Ábrete». Inmediatamente el hombre pudo hablar y oír.
-Jesús puede sanar a todos los enfermos —exclamó Rafa.
-Para él no hay imposibles —respondió el papá— Puede sanar a cualquier enfermo. Aunque Jesús le dijo a ese hombre que no comentara a nadie que lo había sanado, el hombre estaba tan feliz que no pudo contenerse y empezó a contar la noticia a todos.
-¡Estaba muy agradecido! -comentó Giara.
¿Estás agradecido(a) con Jesús por todo lo que te da? Cuéntales a otros lo que Jesús hace por ti cada día.
Actividad: Acompañe a su niño(a) con un(a) vecino(a) para que le diga cuánto le ama Jesús.
Pide a Jesús que te ayude a agradecer siempre.








No hay comentarios.:
Publicar un comentario