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En mi Biblia: “Sean tolerantes los unos con los otros, y […] perdónense” (Colosenses 3:13, TLA). Tiempo para aprender buenos hábitos 2 BRANDON y Ricardo habían discutido. Se habían gritado y se pusieron sobrenombres. ¿Terminarían a los golpes? El director de la escuela llamó a los niños a su oficina. —¿Ahora qué pasa, chicos? -le s preguntó. Los niños le contaron al director por qué estaban discutiendo. -Bien -dijo el director-, a veces los amigos se pelean. Pero, hay mejores maneras de solucionar las cosas: Hablen calmadamente del problema. Escuchen lo que tiene que decir el otro. No se pongan sobrenombres ni se insulten. Traten de encontrar una solución. Estén dispuestos a perdonar. Brandon y Ricardo intentaron el nuevo plan y volvieron a ser amigos. Actividad: ¿Qué otras cosas puedes hacer para evitar una discusión? Oración: Querido Señor, ayúdanos cuando tengamos una discusión. Amén.



By  Yosmar R.     1:00:00 a.m.     
Experimenta: ¿Crees que Dios existe?

Un hombre muy famoso por su ateísmo y que había difundido que Dios no existía, fue invitado a dar una conferencia ante una gran multitud. Habló sobre las razones por las cuales afirmaba que Dios no podía existir. Al final de su exposición, pidió a todos aquellos que tenían dudas que pasaran al frente e hicieran su pregunta públicamente.

Un hombre se levantó. Muchos de los que estaban ahí lo conocían bien. Hacía tiempo que lo había perdido todo: familia, empleo, amistades, debido a su alcoholismo. Era conocido como “El borracho”. Pero algunos meses antes había conocido a Dios, quien cambió su vida y lo ayudó a recuperar todo. “El borracho” llegó hasta la plataforma y tomó el micrófono. En lugar de hacer la pregunta al conferencista ateo, sacó una naranja de su bolsa y se puso a quitarle la cáscara.

El ateo le pidió que hiciera su pregunta, pero el hombre continúo y comió la jugosa naranja. Después se acercó al micrófono, miró a los ojos al ateo y preguntó:

-¿Mi naranja estaba ácida o dulce?

El conferencista, muy molesto, contestó con voz fuerte:

-¡¿Por qué voy a saber cómo era su naranja, si no la probé?!

El hombre al que Dios había transformado miró con compasión al ateo y le dijo:

-Estimado señor, ¿cómo puede usted hablar así de Dios, si nunca lo ha probado?

Observa con atención a tu alrededor. Prueba en tu vida que Dios existe. Él es tan bueno que tiene planes para ti hoy. Solamente quien prueba las bendiciones de Dios puede hablar de él. Después de probarlo, es imposible negar su existencia. El Señor es bueno y quienes lo prueban, encuentran en él un buen lugar para refugiarse. ¡Pobres de aquellos que no lo han probado!

“Prueben, y vean que el Señor es bueno. ¡Feliz el hombre que en él confía!” (Salmo 34:8).

Publicado por: Yosmar R.

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