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Martes 22 de diciembre 2015 | Devoción Matutina para Menores 2015 | Confusión al teléfono



By  Yosmar R.     1:00:00 a.m.     
Experimenta: ¿Qué te sucede cuando varias personas te hablan al mismo tiempo? ¿Has pensado cómo hará Dios para escucharnos a todos al mismo tiempo?

Marie cambiaba por teléfono la fecha de un boleto de avión para su esposo, cuando Dylan y Robert entraron corriendo y gritando al mismo tiempo. Dylan sostenía un avión de juguete y Robert le arrancó el ala derecha al jalonearlo. Dylan estalló en llanto, mientras demandaba a su madre que Robert le comprara otro avión. Robert gritaba, angustiado, que con pegamento arreglaría el ala. Al mismo tiempo, Marie escuchaba a la señorita que le pedía elegir un asiento.

Marie intentó calmarse, pero tres personas le hablaban de aviones simultáneamente. Marie contestó a los tres al mismo tiempo: la señorita que estaba al teléfono, Robert que gritaba y Dylan que lloraba. El mensaje que la señorita escuchó fue: “Señorita… permíteme un momento. Deja de gritarme y arregla el ala del avión primero. Te compraré un avión nuevo, para que dejes de lloriquear y hagas lo que te digo. Así que, deme un lugar cerca de la ventanilla. Ya dije que arregles primero el ala del avión y luego hablamos. Perdón, señorita, ¿me entendió?”

La señorita guardó silencio, y luego dijo: “Disculpe, señora, esta conversación ha sido grabada. No estoy dispuesta a atenderla porque usted es una grosera. Nunca le ofrecí un lugar en un avión con el ala descompuesta y no estoy llorando porque quiera un avión nuevo y no, no le entendí. Transferiré esta llamada a mi supervisor, para que él la atienda”.

Marie estaba más que avergonzada. Se disculpó con el supervisor y colgó. Horas más tarde volvió a llamar, pero el vuelo se había vendido por completo.

Qué bueno que Jesús no se confunde. Él es todopoderoso. Tiene tiempo para escuchar a cada persona. Cuando necesites hablar, llorar, gritar, quejarte o reír, habla con Jesús; está disponible para ti todo el tiempo. Eres muy especial para él, quiere escucharte y que tú lo escuches. Puedes tener una gran charla, sin confusiones, con Jesús.

“Oh Dios, a ti mi voz elevo, porque tú me contestas: préstame atención, escucha mis palabras” (Salmo 17:6)

Publicado por: Yosmar R.

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